El libro de los gatos

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Los gatos en la historia (II)

Via Misanimales.com

Continuamos hablando sobre el origen de estos animales domésticos, los gatos. Asia y Roma.- Fueron los marinos quienes sacaron a los gatos de Egipto y los llevaron por todas las partes del mundo, especialmente por Asia. De hecho, ya en el 500 a. C. eran comunes en China. Primero eran de la nobleza, después del pueblo. Los gatos Persas se dieron en Irán y, el Siamés, en Tailandia. Durante la época de esplendor del Imperio Romano el gato fue un auténtico símbolo de victoria.

Napoleón y la brujería.- Los gatos negros muchas veces fueron víctimas de la Iglesia Católica contra los ritos paganos. De hecho, en el siglo XV se extendió la creencia de que eran animales de ritos diabólicos y brujerías. Por ello, la simple posesión de un gato, sobre todo si era negro, bastaba para acusar a una persona de brujería. Esta absurda relación con ciertos ritos diabólicos les valió ser perseguidos y asesinados. En Inglaterra, Francia y Alemania el día de Todos Santos se iniciaban los festejos con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos. En el XVII, tras una implacable persecución, ya casi no había felinos en Europa, pero esto propició la multiplicación de roedores, lo que trajo consigo la peste. El propio Napoleón, nada amante de los gatos, se vio obligado a alabarlos públicamente y a animar a su cría y protección como único remedio para acabar con la plaga de ratas que estaba asolando a su país.

Los gatos marinos.- Para los marinos, los gatos dan buena suerte. Sus supersticiones les llevan a tener a bordo de la nave gatos que les acompañan durante la travesía y que alejan las ratas del barco. Y, aunque ellos casi no aprecian el agua en general, se adaptan muy bien a la vida del mar. La implantación de gatos se debe mucho a las afinidades entre el felino y los marineros que, por ejemplo, pasaron la especie de Egipto a Asia.

June 14, 2004 Posted by | Gatos e historia | 1 Comment

Los gatos en la historia (I)

Via MisAnimales.com

Los orígenes de los gatos se remontan hasta hace doce millones de años, fecha en que se estima que los felinos comenzaron a poblar la Tierra. Sin embargo, fue hace 4.000 años cuando empezó su domesticación. En aquel momento, los egipcios decidieron utilizarlos para mantener a las ratas lejos de sus almacenes de maíz. Después, otras antiguas civilizaciones empezaron a usarlos como animales domésticos y fueron los fenicios quienes los llevaron a Italia, desde donde poblaron el resto de Europa. Aunque era un animal asociado con el diablo en la Edad Media, el gato se volvió un animal casero popular en todos los rincones del mundo en el siglo XVIII.

Bastet, la diosa gata.- La mitología egipcia cuenta que Ra, dios del sol, cansado de la rebelión de los hombres, envió a su hija, que tomó el aspecto de una leona, Sekhnet, furiosa y sanguinaria. Ésta, por iniciativa propia, comenzó a aniquilar a los humanos. Entonces, Ra tuvo que enviar a un guerrero, Onuris, que amansó a Sekhnet, convirtiéndola en Bastet, una diosa maternal que se hizo muy popular en el pueblo egipcio. Bastet se convirtió así en la diosa de la música, de la danza, de la alegría y de la maternidad. Era representada como una mujer con cabeza de gata o, a menudo, como un gato sentado de cuello estilizado. De todas las razas de gatos actuales, el abisinio sería el más parecido a esa representación. Fue en el antiguo Egipto donde los gatos alcanzaron su máximo esplendor. Los pobladores de esta civilización elevaron al gato a la categoría de dios; en concreto, la diosa Bastet tenía como representación la figura de un gato. Este mismo pueblo tenía leyes que prohibían la exportación de gatos, es más, los ciudadanos del antiguo Egipto estaban obligados a, si se encontraban algún ejemplar más allá de las fronteras de su país, llevarlo consigo a su patria. Ocasionar la muerte a un gato se castigaba con la pena de muerte del responsable, aunque se hubiera producido de forma accidental, y cuando un gato doméstico moría, los miembros de la familia se enlutaban y se rapaban las cejas en señal de dolor. Las familias pudientes hacían momificar los cuerpos de sus gatos fallecidos; en 1890, en Berni Hassan, se descubrió un antiguo cementerio de gatos en el que se llegaron a contar 300.000 momias de gatos embalsamados.

June 13, 2004 Posted by | Gatos e historia | Leave a comment

El gato, animal sagrado en el antiguo Egipcio

Via losdestructores

“Yo soy el Gran Gato que inauguró el árbol Yeshed en Heliópolis, en aquella noche en que fueron anonadados los enemigos del Dueño del universo…”

Capítulo XVII del Libro de los Muertos.

Entre los numerosos animales domésticos con que contaban los egipcios, merece la pena destacar al gato. Hay bastante polémica sobre su origen, pero todo parece indicar que procedía del Felis silvestris lybica, una especie salvaje del norte de África. Aunque hay restos de un culto religioso a Bastet ya en las primeras dinastías, no será hasta el Imperio Medio (2060-1786) cuando se generalice su representación en las tumbas, y esta situación pervivirá hasta finales del siglo IV d.C. Estas primeras representaciones en el Imperio Medio coinciden con la aparición de las primeras momias de este animal.

La popularidad del gato entre los egipcios se debía principalmente a su eficacia para librar las casas y graneros de roedores y serpientes. Más adelante se usó al gato como auxiliar en las actividades de caza, sobre todo de aves, sustituyendo al perro en estas labores. Esta es una de las capacidades que más llama la atención de los gatos egipcios. Efectivamente, existen varias pinturas murales en tumbas donde se observa al dueño de la misma en compañía de su mujer e hijos, practicando la cacería, actividad a la que eran muy aficionados los miembros de las clases superiores. En estas escenas se ve a la familia sobre una barca que navega entre las matas de papiros. El señor está de pie a punto de lanzar una especie de bumerán, que no es más que un palo curvo que no regresaba, sobre la presa (normalmente ánades). La función del gato es recoger las piezas abatidas y depositarlas en la barca. Este gato amaestrado, que aparece representado sobre todo en el Imperio Nuevo, llama precisamente la atención porque no sabemos cómo los adiestrarían los egipcios para esa función.

El nombre que los egipcios daban al gato era miu, en lo que parece claramente una onomatopeya más que un nombre. Los gatos actuales parecen haber perdido los rasgos característicos de sus antepasados egipcios, aunque el abisinio sigue recordando a las estatuas de Bastet.

Herodoto (484-424 a.C.), historiador griego conocido como el padre de la historia, viajó por Egipto hacia el año 450 a.C., país al que dedica el segundo libro de su obra Historias. En él nos narra con detalles las costumbres del pueblo egipcio, y entre éstas el culto que se rendía a los animales, aunque hay que tener en cuenta que estas costumbres se refieren a la Época Tardía, cuando Egipto estaba en decadencia total y nada o poco tenía que ver con el esplendor de los anteriores siglos. Aún así, es interesante lo que cuenta. Dice Herodoto:

“…la gente de las ciudades ofrecen sacrificios de esta manera: adoran al dios al cual está consagrado el animal, cortan al rape el pelo de los niños, o solamente la mitad o incluso la tercera parte, y el peso en plata del pelo cortado se entrega a la servidumbre del animal en cuestión. Con este dinero se compra el pescado con que se nutre a los animales sagrados.

“Si alguien mata voluntariamente a uno de estos animales es condenado a muerte y si lo hace involuntariamente, paga una multa que fijan en cada caso los sacerdotes… “Cuando se declara un incendio, es sorprendente lo que sucede con los gatos. La gente se mantiene a cierta distancia cuidando a los gatos y sin preocuparse lo más mínimo de apagar el fuego. Pero los gatos se escurren por entre la gente o saltan sobre sus cabezas y se precipitan en el fuego. Y cuando esto sucede, los egipcios se quedan muy apenados. Cuando en una casa perece un gato de muerte natural, todos sus inquilinos se afeitan las cejas (…). Los gatos muertos se llevan a un lugar sagrado donde son embalsamados y luego se entierran en Bubastis (…).” Otro autor griego, Diodoro de Sicilia, narra el caso de un soldado romano de las tropas de César, que hacia el año 50 a.C. mató sin querer a un gato. Una multitud furiosa de egipcios linchó al pobre hombre, que no se salvó de la muerte, a pesar del temor que entonces tenían los egipcios hacia los romanos. Ni siquiera le pudieron salvar los emisarios que envió el rey egipcio.

May 16, 2003 Posted by | Gatos e historia | 3 Comments

   

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