El libro de los gatos

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Jodorowsky y los gatos

El vínculo entre escritores y gatos, siempre me ha fascinado. Aquí otra muestra:

Jodorowsky hablando sobre sus gatos…

Luego me doy un descanso de una hora para jugar con mis gatos. Tengo cinco Se llaman Noé, Moishe, Pollux, Mirra y, mi preferido, Kazan. Es el gato con el que salgo fotografiado en La danza de la realidad. Kazan es el gato más inteligente que he conocido en toda mi vida. Amo mucho a los gatos. Cuando mi padre se murió, a los cien años, no sentí absolutamente nada, indiferencia absoluta. Cuando se murió mi gato Mao, que había vivido veinte años conmigo, lloré como un niño. Lo sentí profundamente.

Jodorowsky y gatos 

August 11, 2006 Posted by | Gatos y escritores | 4 Comments

Juan García Ponce y los gatos

Una de mis últimas lecturas fue El diario de hombre decepcionado, donde un entomólogo deja reflejadas en sus diarios sus ansias de llegar lejos en la vida, y como esta capacidad se ve frenada por el implacable avance de lo que a principio del siglo XX era una desconocida enfermedad: la esclerosis múltiple.

3 de mayo de 1914

Crisis cardiaca durante todo el día. La intermitencia es una tortura refinada para quien desea vivir tanto como yo. El corazón “se salta un punto” cada vez que respiras hondo, estrechas la mano de tu amigo y das un discurso de despedida. Después vuelve a funcionar y pides otra pinta de cerveza.Dentro de la jaula de mi tórax vive un animal quisquilloso, y nunca sé cuándo se va a escapar y llevarse mi preciosa vida entre los dientes. Le sigo la corriente, lo persuado y lo tranquilizo, pero sabe Dios que no tengo gran confianza en el animalillo. Al parecer, mi tórax es una guarida insoportable.

W.N.P Barbellion –El diario de un hombre decepcionado-

La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa que daña el sistema nervioso, y que lentamente va minando la motricidad de las personas. Sus efectos se producen de manera intermitente, con periodos de latencia que se entrecruzan con otros donde la enfermedad te muerde con su máxima violencia. Si alguno no se sitúa, intente recordar la imagen del astrofísico Stephen Hawkings anclado en su silla de ruedas.

Otro de los casos que recuerdo el del escritor Juan García Ponce (sin duda la mejor web sobre Ponce :D). Sin embargo habría que decir que su manera de vivir la enfermedad fue todo un ejemplo de vitalismo y de producción literaria. En palabras de su amiga Elena Poniatowska:

“A pesar de que no se mueve, Juan es un hombre libre. Su cuerpo, enjuto por la enfermedad, estalla de fortaleza. Es tan expresivo que a uno se le olvida que Juan sólo puede levantar los brazos con el pensamiento. Después de cinco minutos el que se impone es él, el que dicta es él, el que lleva la conversación es él. Quizá no pueda sostener su cabeza pero su cerebro se yergue poderoso e ilumina cada inerte pensamiento”.

Juan Garcá Ponce

May 2, 2006 Posted by | Gatos y escritores | 1 Comment

Osvaldo Soriano y los gatos

(…)El día que nací había un gato esperando al otro lado de la puerta. Mi padre fumaba en Mar del Plata, en el patio. Mi madre dice que fue un parto difícil, a las cuatro y veinte de la tarde de un día de verano. El sol rajaba la tierra. Los jóvenes Borges y Bioy Casares paraban cerca de ahí, en Los Troncos alucinando las historias de don Isidro Parodi. A Borges lo seguían los gatos. En una de sus fotos más hermosas está junto a María Kodama, que tiene uno en brazos; Borges lo acaricia como a un amigo. A mi un gato me trajo la solución para Triste, solitario y final. Un negro de mirada contundente , muy parecido a Taki, la gata de Chandler. Otro, el negro Veni, me acompañó en el exilio y murió en Buenos Aires. Hubo uno llamado Peteco que me sacó de muchos apuros en los días en que escribía A sus plantas rendido un Ieón. Viví con una chica alérgica a los gatos y al poco tiempo nos separamos. En París, mientras trabajaba en El ojo de la patria, en un quinto piso inaccesible, se me apareció un gato equilibrista caminando por la canaleta del desagüe. Para sentirme más seguro de mi mismo puse un gato negro al comienzo y uno colorado al final de Una sombra ya pronto serás. Para decirlo mal y pronto: hay gatos en todas mis novelas. Soy uno de ellos perezoso y distante. Aunque nunca aprendí la sutileza de la especie. Ahora mismo, una de mis gatas se lava la manos acostada sobre el teclado y tengo que apartarla con suavidad Para seguir escribiendo. Hace cinco meses que no prendemos un cigarrillo. Juntos sufrimos el vejamen de la abstinencia y !a vida limpia. Hace unos meses esta habitación era un quemadero de fragancias maravillosas. Tabacos de la Argentina, de Cuba y de Holanda, ya no; resignamos algo de la utilería que compone a los duros: cigarrillos, sombrero, impermeable, el revolver de juguete. Los fantásticos vampiros de Matheson; entre los que estaban Laurel y Hardy y el realismo romántico de Chandler, sobreviven a las modas y las vanguardias porque el lector quiere verse ahí en sangre de papel. Necesita leer sus miedos. Con eso Stephen King escribe ahora una obra excesiva e inquietante. En uno de sus libros, un personaje acusa de plagiario al narrador, le mata el gato y se lo deja frente a la puerta. Es un momento insoportable en la literatura de terror. Algo cercano a los escalofriantes efectos de H.P. Lovecraft. Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege. Tal vez el de Gibbins, cercado por el fuego, le haya pedido auxilio en nombre de los gatos inspiradores: el del Dante, el de Baudelaire, el de Lewis Carrol, el de Borges. Y ahí fue el director de pobres películas, a purificarse en el incendio y cumplir con el ritual de todos los demonios.Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo. No es posible usar al gato para nada personal, no hay manera de privatizarlos. En La noche americana, Francois Truffaut aconseja a las realizadores de cine no meterse jamás con un gato en acción. También me lo dijo Hector Olivera a la hora de escribir el guión de Una sombra ya pronto serás. ¿Cómo hacer para que dos gatos de cine interpreten disciplinadamente a los que aparecen en la novela? Yo los puse en el libreto nada más que para aplacar mis miedos. Con una sonrisa; Olivera me dijo que estaba loco: un gato actor, el negro, tendría que seguir al personaje de Miguel Angel SoIá, lavarse a su lado comerse una laucha y echarse a dormir. El otro un colorado, aparece al final, poco después que Pepe Soriano, el Coluccini de la película, haya tenido una charla con Dios. Olivera decidió que no hubiera gatos, pero creo que estoy a tiempo de convencerlo de que ponga al menos una silueta. Cuando hablábamos de eso, todavía Gibbins no se había arrojado al incendio. Yo creía, Dios me perdone, que Matheson se había muerto de viejo. Pero no: allí estaba, peleando frente al fuego, apartando maderas en llamas, abriendo un camino para que su gato pudiera escapar con él. En el revoltijo alcanzó a salvar una carpeta con su último manuscrito. Es que siempre cuando uno rescata un manuscrito, hay un gato adentro. Cuando yo era chico mi gato Pulqui era mono, león, pirata y bandolero. Yo lo acechaba entre las plantas del jardín y me le tiraba encima con el cuchillo de madera entre los dientes. Ahora mi hijo combate contra la gata Virgula que le devuelve los golpes. Son arañazos de mentira, en un revoltijo de sillas volteadas y malvones floridos. Las suyas, como las mías antes, son fantasías de selvas y mares, de castillos y mosqueteros. Esos años felices e irrecuperables en los que uno aprende, si aprende algo, que los gatos nos traen a domicilio el misterio de la creación. Chandler les atribuía toda la sabiduría y creía que provocaban la explosión creadora. Un día le pidieron que hablara de Philip Marlowe y prefirió que fuera Taki la que la hiciera por él. Pretendía que era la gata quien escribía sus novelas bien entrada la noche: A mí suele pasarme algo parecido. Richard Matheson perdió todo; la casa los muebles y los premios, pero alcanzó a salvar lo esencial: esa mirada que lo sostiene por las noches, cuando la palabra no viene y la novela no avanza. Esa mirada que nos atornilla al sillón, ese ronroneo que precede a la llegada del diablo. Poe, Lovecraft y Matheson asociaron los gatos al horror; en los dibujos animados Willam Hanna y Joe Barbera le dieron a Tom El papel de víctima y al ratón Jerry el de la picardía. El gato Félix fue un gran héroe yanqui de los año treinta, puritano y travieso. El Fritz the Cat, de Ralph Baskhi y Robert Crumb, sintetizó los eróticos y crueles años de mi juventud; apareciendo en 1968, Fritz es el primer gato de dibujo que vuelve de Vietnam, se droga, callejea de un prostíbulo a otro, fuma como un escuerzo, duerme con las mejores chicas, incluida su hermana, y termina asesinado por una gata vieja a la que había abandonado en tiempos mejores.En cambio, Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni . plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los gatos. Creo que fue Chandler quien lo dijo. No se si en la biografía del detective Marlowe o en la propia. Hace unos días, una investigadora que prepara un libro de reportajes a escritores argentinos nos pidió a sus entrevistados que trazáramos cada uno una breve autobiografía. ¿Como hacerlo? ¿Cómo hablar de nosotros si no sabemos quienes somos? Le dije que yo no tengo biografía. Me la van a inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en el redondel de la luna. Osvaldo Soriano (1943 – 1997)

Fragmento de “Educación sentimental

September 29, 2005 Posted by | Gatos y escritores | Leave a comment

Teodoro entre maullidos y oraciones

Compré hace apenas unos días el libro de Cortázar Último round, cuando lo ojeaba me sorprendió gratamente su forma experimental: los capítulos que parecen retales sobrantes de notas u otros libros, Entre sus páginas tenemos algunos relatos, y entre ellos, los múltiples sloganes apaisados que se gestaron en aquel Mayo del 68, utilizados ahora como pegamento cohesivo de los capítulos. Todo esto aderezado de misteriosas fotografías, y una buena serie de poemas.

Posiblemente esta debilidad argumental provocará que no sea un libro apto para el público en general. Pero los cortazarianos encontramos en Ultimo round un libro personal, donde cada ínfimo detalle puede ser un buen lugar donde dirigir la mirada.Tengo una cierta predilección por hablar sobre el comportamiento de los gatos. Por eso me ha llamado la atención, el capítulo: La entrada en religión de Teodoro, W. Adorno. Teodoro es un gato de vida pagana y alegre que por elección propia –o por los contínuos abandonos de Cortázar- acabará dependiendo de una vieja sacristana del pueblo de Saignon.

 

../..una puerta quedó entornada con dignidad para no ofender orgullos, y un rato después la mancha negra empezó a dibujar su espiral cautelosa sobre las baldosas rojas del líving, buscó una alfombrita cerca de la chimenea, y yo que leía a Paco Urondo escuché por ahí el primer mensaje de la alianza, un ronroneo confianzudo, entrega de cola estirada y sueño entre amigos. A los dos días me dejó que lo cepillara, a la semana le curé las mataduras con azufre y aceite; todo ese verano vino de mañana y de noche, jamás aceptó quedarse a dormir en la casa, qué te crees, y nosotros no insistimos porque ya pronto nos volveríamos a París y no podíamos llevarlo con nosotros, los gitanos y los traductores internacionales no tienen gatos, un gato es territorio fijo, límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es pausado como el de Matisse, gato de la pintura, jamás Jackson Pollock o Appel..//..


Julio Cortázar -La entrada en religión de Teodoro W. Adorno-

 

Cortázar y gato

April 1, 2005 Posted by | Gatos y escritores | Leave a comment

Borges -Beppo-

A su adorado Beppo, Borges le dedicó estos versos incluidos en su obra ‘La cifra’ de 1981:

BEPPO

El gato blanco y célibe se mira en la lúcida luna del espejo y no puede saber que esa blancura y esos ojos de oro que no ha visto nunca en la casa son su propia imagen. ¿Quién le dirá que el otro que lo observa es apenas un sueño del espejo? Me digo que esos gatos armoniosos el de cristal y el de caliente sangre, son simulacros que concede el tiempo un arquetipo eterno. Así lo afirma, sombra también, Plotino en las Ennéadas. ¿De qué Adán anterior al paraíso, de qué divinidad indescifrable somos los hombres un espejo roto?

 

June 5, 2003 Posted by | Gatos y escritores | Leave a comment

   

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