El libro de los gatos

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El instinto maternal de los gatos (II)

Relación con los pequeños.-

Durante los primeros momentos, la nueva mamá permanecerá durante horas en posición de amamantamiento, alimentando a su prole, tranquila. Aun así, este carácter cambia por completo cuando alguien extraño se acerca a sus hijos: la gata reaccionará de forma violenta ante el intento de cualquier caricia, a no ser que sea por parte de su amo. Sin embargo, si no se siente amenazada, la gata comparte con gusto su felicidad. De hecho, si está en compañía de otras hembras, es capaz de amamantar a sus cachorros.

Conforme pasan los días, los mininos van adquiriendo confianza, empiezan a relacionarse con el entorno y comienzan a llevar a cabo pequeñas escapadas que sólo abarcan unos metros de donde está la madre. Ante estos escarceos son cogidos por el cogote y llevados al lugar que les corresponde. De esta forma, el sentido de disciplina y obediencia a los progenitores entra en la vida del gato. También un golpe seco con la zarpa puede disuadir al que se mueve más de la cuenta. Otro motivo por el que la gata puede castigarles se produce cuando se incumplen las reglas del aseo. En este periodo la gata asume el papel de educadora. Además del respeto al aseo, inculca a sus cachorros las técnicas de caza, que forman parte de su instinto de supervivencia.

El traslado.-

Cuando los gatitos van creciendo y se vuelven más despiertos y audaces, la madre empieza a dejarles solos, con la confianza de que podrán valerse por sí mismos. Es en estos momentos cuando se produce un traslado de los pequeños hasta un lugar en el que encontrar nuevos alimentos y que esté más limpio ya que, aunque las costumbres en el aseo son muy cuidadas, el olor a orina permanece en la estancia.

Las técnicas de caza.-

A los 40 días de su nacimiento, la madre empieza a iniciarlos en la caza. El primer paso será comerse una presa muerta, que previamente ha cazado, delante de sus pequeños. Posteriormente, serán llevados los animales todavía vivos y los matará ante la mirada de su prole. Será más tarde cuando les permita participar en la caza y asestar el golpe definitivo a la presa. En el momento en que esta tarea haya sido aprendida, la gata habrá finalizado su tarea y, cuando los pequeños hayan alcanzado las ocho o diez semanas, la madre, de nuevo en celo, podrá dedicarse sin problemas a sus nuevas prioridades.

September 8, 2005 - Posted by | Comportamientos

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